

La red de metro de Barcelona se ha convertido en un filón para los carteristas. Aunque algunos van por libre, los atracadores suelen trabajar en grupos, se reparten las funciones y consiguen que el objeto robado desaparezca rápidamente de la vista de la víctima. Los hurtos se producen en cualquier rincón del metro y de la manera más impensable, incluso con descaro. De Raúl Camañas. Ilustración de Oriol Malet.
Magnífico gráfico!
ResponderEliminarMuy bueno. Me gustan mucho tanto sencillez y la limpieza de la presetación -lo que no quita que sea un gráfico preciso e informativo- como la claridad de la exposición de las díferentes técnicas de "ataque a la presa". La distribución de los elementos en un mismo espacio, también muy buena.
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